El movimiento causante de la dislocación puede tener diversas
direcciones: vertical, horizontal o una combinación de ambas. En las
masas montañosas que se han alzado por movimiento de fallas, el
desplazamiento puede ser de miles de metros y muestra el efecto
acumulado, durante largos periodos, de pequeños e imperceptibles
desplazamientos, en vez de un gran levantamiento único. Sin embargo,
cuando la actividad en una falla es repentina y brusca, se puede
producir un gran terremoto, e incluso una ruptura de la superficie
terrestre, generando una forma topográfica llamada escarpe de falla. El
18 de abril de 1906 la falla de San Andrés llamó dramáticamente la
atención del mundo con un devastador terremoto de magnitud 8.1 en San
Francisco, California fallas
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